No lo busquen entre los muertos

15/Mar/2011

La República, Juan Raúl Ferreira

No lo busquen entre los muertos

15-3-2011
No lo busquen entre los muertos
Por Juan Raúl Ferreira Especial para LA REPUBLICA
23 años de la muerte de Wilson
Este año, no vayamos a buscarlo en su tumba sino en el rostro de su gente. No lo recordemos muerto sino en los sueños de los suyos, o sea los que no quieren olvidarlo. No nos peleemos para ver quién tiene más derecho a homenajearlo. No lo etiquetemos. Dejemos que la gente saque a luz sus recuerdos y afectos sin mandonearla. Que la gente misma diga de qué modo quiere recordarlo y hacia dónde quiere que su memoria le acompañe en la construcción de un Uruguay mejor.
Esta idea fue aceptada con generosidad que agradezco, por el Partido Nacional, y celebro que se haya cambiado la tradicional visita al cementerio por una convocatoria a que a lo largo del día, el que lo desee ponga una flor en la Casa del Partido Nacional, frente a Plaza Matriz. Además de ser algo más vivo, participativo, tiene su significado histórico. Esa Casa había sido arrancada de manos de la colectividad blanca en años de la dictadura. Ya presidente del Directorio, Wilson luchó por recuperarla. Las vueltas del destino, las llaves fueron entregadas al Partido en el mismo momento en que los restos de Wilson llegaban a la Catedral. Cuando se les traslada de allí al Parlamento, las viejas sirenas de «El Debate» volvieron a sonar tras 12 años de silencio. Como lo harán hoy en su homenaje a las 19 horas. También se ejecutará el Himno Nacional, se exhibirán fragmentos de algunos discursos y la marcha «Tres Arboles».
El siglo XX está ahí nomás. A la vuelta de la esquina. Pero vivimos en el XXI. Muchas de sus figuras más importantes están muy frescas en el recuerdo colectivo. A cada una se la recuerda de modo distinto. Pero a todas las que fueron arquitectas del nuevo destino democrático uruguayo, con especial unción y respeto compartido.
También el recuerdo a Wilson, a lo largo de este casi cuarto de siglo de su ausencia, ha ido tomando un perfil propio. Sus correligionarios lo recuerdan con orgullo por ser propio. Pero colorados, frentistas, independientes y gente sin partido alguno, lo hacen además de con respeto al adversario respetado, con cierto sentido de pertenencia. Ello no implica renunciar a diferencias, discrepancias e incluso a enfrentamientos a los que les haya llevado la vida política. Ni tampoco pensar que si Wilson viviera no sería blanco. Simplemente, que muchas de las cosas que hoy su recuerdo simboliza, son valores de todos y que a todos nos pertenecen.
Hay gente, no puede ocultarse, que se dedica a «este puede, este no puede homenajearlo. Tal diario dio tal cosa, ahora tiene que opinar en contra de Wilson. Fulano en el año tal le dijo tal cosa.» Es más, anda por ahí circulando un video en las redes sociales, que además de selectivo, cultiva esta miopía histórica. Muchos que le habían enfrentado en el 71 fueron luego sus compañeros de exilio. Muchos que le apoyaron en el 71 publicaban su foto de frente y perfil y le llamaban «el sedicioso requerido».
No se trata de hurgar en citas fuera de contexto, u ocasiones puntuales, que son casi infinitas y que han puesto a los grandes hombres de nuestra historia muchas veces juntos y otras enfrentados. Lo que hay que discernir es la diferencia circunstancial de las coincidencias fundamentales. Cuando esto ocurría en vida suya, decía Wilson: «Unos viven de la anécdota, nosotros de la Historia».
Qué representa, qué expresa, qué fue Wilson en la vida nacional, no lo voy a decidir yo, ni otro, ni videos anónimos, ni juez supremo alguno. Es lo que la gente extraña, quizá porque no encuentra, lo que sigue haciendo de Wilson un referente permanente. Y de todas sus virtudes y defectos, qué dejó de legado, su avasalladora personalidad, ya lo ha decidido la gente. Lo que la convoca, lo que le emociona.
Cada año que pasa, son menos los que vivieron su tiempo político y más los uruguayos que no lo conocieron. Pero unos y otros le siguen teniendo como referente fresco y cercano. Es una de las cosas constatables que hacen tan interesante y único su recuerdo. El 28 de enero, cuando recordábamos su cumpleaños, Juani, un amigo de mi hijo Wilson de 17 años, puso en mi muro de Facebook: «Soy demasiado joven para recordarlo. No para entenderlo.» Son esas cosas…el recuerdo de su sentencia «la lucha empieza todos los días, por lo tanto también empieza hoy…» Su decisión vital de, más allá de aciertos y de errores, nunca dejar caer los brazos… La gente que sale y pelea por lo suyo, esa actitud de no ocultar «que andaba enamorado de su país…», la que hace que no sólo en los carteles, sino en la historia que aún se escribe podamos decir que Wilson vive.